26 August
Vino un elefante, no me acuerdo de dónde. También he olvidado adonde fue. Su nombre era tan extraño que no pude retenerlo. Pero está claro que vino y se fue. También es seguro que era un elefante. Un elefante, en fin, a pie, solo y gris, vino y se fue. Esto era más o menos el corazón del cuento del elefante. Y en medio del corazón, de esto sí que me acuerdo, había algo tan incomprensible, tan difícil y oscuro, que no podría contarlo aunque lo recordara.