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    30 May

    Bajo el cielo

     
    Te encuentro bajo el cielo
    preguntándote que falló
    Cayendo en tus rodillas
    pidiéndote empatía
    Y encontrándome siempre en medio
    entre todo lo que deseas y lo que has visto en mi
     
    Y tratando siempre de encontrar algo
    que puedas sentir en que puedas creer
     
    Que mi amor este contigo
    Siempre
    Mi amor siempre contigo
     
    Sé que me disculparía
    si tan solo viera tus ojos
    Porque cuando me mostraste a mí mismo
    me convertí en otra persona
    Una mejor persona
    en quien puedas creer y confiar
    Pero encontrándome siempre en medio
    Entre todo lo que anhelas y lo que necesitas
     
    Te imagino dormitando suave
    y viene una pesadilla
    Y no puedes mantenerte despierta
    Noches en vela, de angustia y preocupación
     
    Y estuve siempre ahí para ti
     
    Que mi amor este contigo
    Siempre
    Mi amor siempre contigo
     
    Porque si encuentro
    Si encuentro mi propio camino
    ¿Que tanto encontraré?
    Si encuentro mi propio camino
    ¿Que tanto encontraré?
    …a ti
    Te encontrare a ti
     
    Ya no sé
    para qué sirve o si vale la pena
    Ni si quiera estoy seguro
    si estás aún bajo el cielo
    ¿Me ayudarás a entender?
    Porque me he encuentro en medio
    entre lo que anhelo y lo que necesito
     
    Quizá no sepas más que yo
    que significa
    Para qué sirve o si vale la pena
     
    Que mi amor este contigo
    Siempre
    Mi amor siempre con las dos
     
    16 May

    Una obra en 5 actos

     
    Personajes: el terminante y el terminado

    1er Acto – LA RUPTURA
     
    La obra en sí empieza con los 2 personajes principales, teniendo cada uno un rol asignado a cumplir cuando se citaron en el escenario que seria testigo de tan nefasto acto.
    La ruptura en si no es un acto agradable. Puede empezar en tranquilamente pero inmediatamente se torna incomoda (y en algunos casos agresiva).
    El terminado no dará brazo a torcer y alegara a mil y un argumentos (algunos desesperados) para conservar el amor de el terminante. Luchará por la relación hasta que ya no haya mas que decir y optará por callar cuando ya no tenga mas argumentos que lo respalden o éstos hayan sido ignorados por el terminante; quien, a su vez, alegará a mil y un argumentos que defiendan su posición, aludiendo que racionalmente esta es la única opción a tomar dadas las circunstancias del contexto previamente explicado por el terminante (que en muchos casos escapa de las manos del terminado, puesto que es el terminante quien tiene la última palabra).
    Cuando ya no haya mas que decir, viene un silencio incomodo, ambos personajes no se mirarán por largos ratos y ninguno sabrá que hacer en ciertos momentos. La consigna aquí es tratar de causar el menor daño posible, pues ambas partes aún sienten cariño hacia el otro.
    Dado que es una opción racional que no obedece a ninguna ley del corazón, el terminante tomará la decisión de ruptura; el terminado no acorde con esta decisión (pues el se guía aun por su corazón) tratará de encontrar alguna lógica posible dentro de su cabeza para poder explicar y asumir tal situación (casi nula porque su corazón le juega una mala pasada a su cabeza). Al no encontrarla (salvo que la decisión de ruptura se de estrictamente por culpa suya) éste queda disconforme con la decisión, contrastando directamente todo pensamiento que proviene del terminante, quién por su parte hace caso omiso de su corazón y cegado por la razón, desconoce en ese momento a la persona de la cual se enamoró, teniendo así la última palabra sobre el destino de la relación.
    La ruptura no es un acto justo, el terminado siempre termina perdiendo, asumiendo tristemente la decisión de el terminante, inclusive si este haya tratado con sumo cuidado de no causar tanto daño.
     
    2do Acto – A LA DEFENSIVA
     
    Luego de la ruptura, tanto el terminado como el terminante estarán a la defensiva uno hacia el otro. Esto es una consecuencia lógica inevitable luego de la ruptura:
    El terminado se siente traicionado si es que la ruptura no es culpa estrictamente suya (porque si la culpa fuera totalmente suya estará a la defensiva en actitud pedante) porque perdió el amor de el terminante a la fuerza, por una decisión tomada por este último. Al sentirse traicionado, el terminado entrará en un estado de despecho.
    Por su parte, el terminante actuará de manera tranquila, sin inmutarse tras la decisión tomada y hará caso omiso de sus sentimientos porque lo que prima es la razón (contrariamente al terminado que hace uso de sus sentimientos sobre la razón). Así que el terminante entra en un estado de aislamiento total hacia el terminado.
    Dado el caso de que ambas partes se busquen (esto, como tal no existe, pues es el terminado, quien vanamente sin perder la esperanza, busca una vez más el amor del terminante, queriendo convencerlo y hacer que se retracte) se desata un caos, porque ambos tratarán de imponer su razón, alegando una vez más a los argumentos que utilizó cada uno durante el proceso de ruptura, sin llegar a ningún acuerdo.
    Ambos están a la defensiva y algo irascibles. Esto es más que lógico, teniendo en cuenta el terminado se siente mal, le duele y quiere exponer su dolor frente al terminante, quien por su parte debe mantenerse firme con la decisión tomada y no dar brazo a torcer. Ambos quieren que la otra parte vea eso que los 2 proclaman, es el dolor versus la firmeza, el despecho versus el orgullo. Ninguno quiere dar su brazo a torcer y exponer realmente sus sentimientos (ojo que estas 2 personas se querían en un principio).
    Ninguna de las partes quiere mostrarse vulnerable frente a la otra y por ello optan por llenarse de orgullo y "chocar" constantemente, de modo irascible uno con otro.
     
    3er Acto – EL SOSIEGO
     
    Con el paso del tiempo la ira y el orgullo van disminuyendo en ambas partes. Se adquiere un estado de tolerancia y calma entre el terminante y el terminado. De cuando en cuando hay intercambios de miradas y la aceptación de uno hacia el otro hace que se deje de lado el orgullo. Nótese que la aceptación de el terminado no debe confundirse con la pérdida de la esperanza, el terminado aún reacio a la decisión de ruptura tomada por el terminante acepta que la situación actual en la que ambas partes se encuentran no está en sus manos; mientras que el estado de aceptación de el terminante hace que éste deje de lado su orgullo y tolere, experimentando cierta calma para con el terminado.
    En ambos casos, estos 2 personajes aún sienten cariño el uno por el otro, porque recuérdese que está fue una decisión racional, no emocional.
     
    4to Acto – LA REFLEXION
     
    Tras el sosiego viene la reflexión. Ambas partes pasan por esta etapa cada una aislada de la otra. Es en este acto en donde empiezan a surgir los miedos y culpas que se mezclan con las alegrías y recuerdos.
    El terminado empezará una evaluación de sí mismo y del papel que tuvo en la relación, y asumirá si la decisión de ruptura tomada por el terminante fue culpa suya o no (que cosas hizo, que cosas no hizo, que debió hacer...); evaluará también el miedo a perder  a su contraparte y que tanto podría esto afectarlo, añorará con nostalgia los recuerdos gratos vividos con el terminante mas no perderá la esperanza; no temerá en evaluar el terreno y acercarse de cuando en cuando hacia el terminante.
    Éste, por su parte, empezará también con una evaluación de sí mismo y del papel que tuvo en la relación, y evaluará si la decisión de ruptura fue lo mejor de acuerdo al contexto en que se dio, evaluará también su posición frente a el terminado (que cosas hizo, que cosas no hizo, que debió hacer...); evaluará al igual que el terminado, su miedo a perderlo y que tanto podría esto afectarlo y así mismo añorará con nostalgia los recuerdo gratos vividos con el terminado
    Así, ambas partes reflexionan acerca del pasado, del momento de ruptura, y del futuro que les espera.
     
    5to Acto – LAS DECISIONES
     
    Evaluar el futuro tras una ruptura es algo complicado y lleva tiempo, es por ello que 4to acto –el de reflexión– es el más completo y complicado de todos, pues ambas partes tienen el tiempo necesario para autoanalizarse, culparse o exculparse, agradecerse mutuamente (aunque nunca lo digan directamente) y enfrentarse a una situación nueva.
    Las decisiones tomadas por el terminante luego de la etapa de reflexión le competen solo a él, al igual que las decisiones tomadas por el terminado.
    Ambos tienen poder de decisión cada uno sobre ellos mismos.
    El primero puede optar por olvidar a su contraparte o retractarse por la ruptura e ir a buscarlo nuevamente porque en un principio lo quiso.
    El segundo puede optar también por olvidar al primero u optar (de manera sumisa y en silencio) por esperarlo con los brazos abiertos.
    En ambos casos, la decisión de acercarse el uno al otro, siempre existe, dejando de lado el orgullo, creyendo y confiando, entregándose una vez más a la otra persona, sin cerrarse y mostrándose totalmente vulnerable porque se conocen y se quieren.
    Todo depende de que tanto estén ambas partes a arriesgar en un nuevo intento o simplemente dejarlo en el olvido.

     
    15 May

    Burla