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28 March La Culpa IICulpabilidad
¿Alguna vez se ha sentido culpable por algo que hizo o dijo y simplemente huyó y se escondió? Yo sé que hago muchas más cosas desagradables que las que quisiera admitir. Como el día en que la mejor amiga de mi mujer me preguntó qué opinaba su nuevo vestido, y le respondí que parecía un mantel. O la vez que mi familia estuvo de vacaciones sin mí por una semana y todo lo que se me ocurrió hacer fue quedarme sentado en casa oyendo el silencio. De esta última sí que me siento culpable.
Siempre me he inclinado al autoanálisis porque me ahorra mucho dinero. Así que en el transcurso de muchos, muchos años y mucho autoanálisis he llegado a la conclusión de que la culpa es una forma de ira dirigida contra uno mismo. Esta ira es el resultado de saber que he hecho algo que no debería, pero que ahora es demasiado tarde para deshacer. Pensándolo bien, quizás "ira" no sea la mejor palabra; tal vez el término correcto sea "frustración" por mi falta de voluntad. Cuando se trata de voluntad, no poseo ninguna, y ciertamente no tengo la capacidad de decirme que no, por lo tanto acabo siempre mirándome al espejo y diciéndome a mí mismo: "Otra vez he hecho algo que no debía, y ahora me siento culpable". Me estoy hartando de mirarme al espejo.
Me gustaría sentir la culpa antes o mientras estoy haciendo lo que no debo. Ésto me ahorraría un montón de culpa y el tener que murmurarme reproches como "No puedo creer que haya hecho ésto" o "Aquí vamos otra vez".
No sé si usted siente lo mismo que yo, pero demasiadas veces yo sé que algo que estoy a punto de hacer me hará sentir culpable más tarde, así que trato de ocultarme la verdad hasta que es demasiado tarde y el ataque de culpa ya ha comenzado.
De mis experiencias culpógenas he aprendido que cada uno de nosotros tiene un "culpómetro" interno. Lo que a uno le causa culpa, a otro no. Todo depende de lo que su culpómetro califique como "correcto" o "incorrecto".
Por ejemplo, yo siempre me siento culpable después de comer esa ración extra de tarta, mientras que mi hijo se siente perfectamente feliz. Otro ejemplo claro es el examen de selectividad: la persona sentada frente a usted puede sentirse culpable por estar copiando, mientras que el chico de la última fila que está mirando por encima del hombro de otro alumno no siente culpabilidad alguna.
¿Qué pasa cuando el jefe pregunta si el trabajo está terminado? Un empleado puede sentirse culpable por mentir a su superior, mientras que a otro ésta le parecerá una conducta normal dentro de la rutina laboral.
En medio de mi autoanálisis, también he llegado a la conclusión de que, no importa cuánto uno lo intente, la vida está llena de situaciones culpógenas, pequeñas y grandes, pero todas ellas dolorosas.
También he descubierto, hablando con otras personas sobre la culpa, que muchas se sienten culpables por hacer algo que no consideran incorrecto. Esta conducta dirigida por la culpa es un hábito que no pueden abandonar. Un ejemplo de ésto sería la persona que gasta dinero en algo que no necesita. Comprar no es una mala acción, pero aún así se siente culpable por haber gastado dinero. Ya me gustaría que mi esposa y mis hijos pensaran así.
A través de los años me he dado cuenta de algo más con respecto a la culpa. Si dejo que se apodere de mi mejor parte, se convierte en autoacusación. Hago algo que no es verdaderamente malo, pero empiezo a sentirme culpable porque lo he hecho sólo por mí, me veo egoísta. Basándome en mis pasados brotes de culpa, comienzo a juzgarme como una mala persona por haber hecho lo que hice.
Pueden ver lo que ocurre en este caso: al sentirme culpable por todo, me condeno al fracaso aún antes de comenzar a hacer algo, simplemente porque me siento culpable por hacerlo. La próxima vez que se produzca una situación similar a la que ahora me crea culpa, comenzaré a juzgarme como una persona débil y egoísta. Cuanto más me juzgo, más culpable me siento. Es un círculo vicioso que no se detendrá jamás... a menos que yo lo detenga. Así que me retraigo a una zona cómoda donde no hago nada. De esta manera, ya no me siento culpable.
La culpa nos plantea muchas preguntas sobre nosostros mismos cuyas respuestas, por lo general, no nos gustan. Pero debemos recordar que en la vida cometeremos muchos errores, como decirle a nuestra esposa que hemos olvidado nuestro aniversario de bodas, o decirle a nuestro jefe que acabamos de borrar el programa que le costó semanas instalar.
El punto es no permitir que la culpa le impida avanzar y vivir la vida. La función de la culpa es hacernos sentir mal acerca de nosotros mismos, pero depende de usted impedirle que cumpla con esta función.
- Extraído de Lukor, día 2294 -
La Culpa IPor mi gran culpa
Estaba estos días sintiéndome algo culpable por tener tan abandonado el blog, víctima inmediata de la locura de trabajo y sentimientos de la que se ha apoderado mi vida desde que regresé a Sevilla. Luego se me pasó. La culpa digo.
Posiblemente eso ha sido una de las grandes cosas que he aprendido en mi período italiano, de los grandes regalos con los que llené el equipaje a la vuelta: la capacidad no de dejar de sentirme culpable, sino más bien de minimizar los daños de esa culpabilidad. Sentirse culpable hasta cierto punto me parece un ejercicio de humanidad irrenunciable, parte de esa esencia que nos hace mejor persona o al menos que nos dignifica. Algo que haces mal te hace sentir culpable. Algo que dejas de hacer te hace sentir culpable. Algo que no puedes evitar te hace sentir culpable.
Tres casos diferentes… ¿para lo mismo? Yo creo que no. Sobre todo porque los dos primeros pueden remediarse de forma práctica (repara lo que hiciste, pide disculpas, haz aquello que dejaste de hacer) pero el tercero es un gusano que se incrusta en el cerebro y el sistema nervioso y te va devorando poco a poco hasta reducirte a una sombra, a un mero recuerdo de lo que fuiste.
La culpa es un estado enfermizo que condiciona y manipula tus sentimientos, un arma mortífera en manos de desalmados que saben retorcerla dentro de tus vísceras hasta convertirte en una masa gelatinosa y anular tu voluntad. Decía Maitena con mucho humor que las madres son auténticas expertas es el manejo de la culpa. Pero no sólo ellas. No hay peor arma que sentirse avegonzado de uno mismo, porque contra eso no puedes reaccionar con ira. Si te atacan y golpean llegas a defenderte y golpear tú. Si te atacas a ti mismo sólo puedes hacerte un ovillo y recibir los porrazos.
Me he pasado la vida sintiéndome culpable por infinidad de cosas: por vivir de mis padres, por no conseguir trabajo en cuanto dejé la carrera, por dar tumbos económicos y sentimentales, por la indecisión amorosa. Por dejar de querer.
Dejar de querer es un sentimiento tan horrible que la única posible redención es la tortura, el recordarte en cada momento cuán miserable eres, en condenarte a la escala más profundamente baja del peor de los infiernos. Soy, soy, soy, pocas palabras son todas las que encuentras para ahondar en la herida que te permite soportar mejor el terrible sentimiento de culpa que te asuela y te aplasta. Si eres castigado, la culpa sabe mejor. La culpa que te impide poner las cosas en su sitio, la culpa que te lleva a olvidar las razones profundas de todo lo que rodea a tus actos, la culpa que te lleva al maquillaje de las realidades que podrían redimirte, que hace que cierres los oídos a las voces sabias de los que ven el bosque desde fuera.
La culpa que se niega tajantemente a ser perdonada. Porque sabes que si te perdonas tendrás que aceptar que ya no te sientes culpable.
Siento la ausencia estos días. Pero ya he vuelto.
- Extraído de Reducir al mínimo 2.0, Jueves 22 de Marzo del 2007 -
11 March Belle"...the sunlight choked and died and then the place that I found myself in would be a black place, which was where Elaine Suicide lived. As long as I had known her, she had been crying, because although she was loving and wanted to be glamourous, she could not help lashing out carelessly and childishly and selfishly, so she drove away the ones she adored and then was miserable and dreamed about them and cried herself to sleep or sat in bed at night smoking cigarettes and watching the moon and saying, "I am so sick of myself". I did not want to go to this crying place, but it was black in every direction"
- William T. Vollman -
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